lunes, 28 de febrero de 2011

ATARDECER EN SARAH

Lo conocimos una tarde
de incipiente otoño.
Un Sol tibio el rostro sofocaba
mientras el viento de montaña
azotaba dulcemente.
Llegamos presurosas
a "Sarah" la finca solitaria,
la bauticé el "palacete".

Impresionando nuestras almas
vimos rodeados los caminos
de piedras centenarias.
La tierra de secano
crujía, herida al pisarla
espera el agua celeste
que refresque sus entrañas.
Un solitario algarrobo,
con cadena entrelazada
retenía al perro fiel
guardián de la calzada.

Entre charlas variopintas
vimos las aguas brillantes
del anfitrión amable.
No sabemos si en otros lares
nadó en aguas turbulentas
con pirañas y alacranes.
Salvado, lo vemos resurgir
de las fértiles murallas.
Las sorpresas no nos dejan.
Hay amigos entrañables en la casa,
perros, gatos y chinchillas
forman un bullir de almas

Con atención escuchas a este hombre
que transmite con tono briosa
mensajes de un mundo nuevo
alegórico y misterioso.
¡Gloria a Dios en las alturas!
¡Grito de paz y sosiego
los momentos que pasamos!

El tiempo dejará huellas
embriagando los espacios
y por donde amigo vayas
mil lanzas resonaran
en defensa de las almas,
cedros, olmos y robles
nacerán agradecidos
de pagarte las hazañas
¡Como olvidar a Encarnita
mujer de otras galaxias
que con su prosa exquisita
sazonó todo el ambiente
de rosas y margaritas!

¡Yo la bienaventurada
de eschucharos con amor
de compartir la balada
y no mirar el reloj
oyendo dulces palabras
que despedían olor
a sándalos saturadas!
Yo, que el otoño me abraza,
que los oscuros anidan
toda mi alma abrazada.
Quiero en esta tierra gris
dejar mis rimas acordes
de paz, ternura y ultranza.













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