domingo, 5 de diciembre de 2010

EL VIENTO

Un día de viento en primavera
es volar entre hojas de flores arrancadas.
¿Porque tanto miedo al fuerte viento
ese aire huracanada que desgarra
que filtra polvo de mil leguas?
El Dios Eolo, rey de vendavales
con silbidos de voces angustiadas,
gritos ahogados por la furia
y cólera de viento encadenada
que desata y rompe lunas y murallas

El doble filo del la espada
es el aire purificando los ambientes
¡Aire que libre los pulmones
de recintos densos sofocantes!
Ver volar el cabello despeinado
las ropas ciñendo los torsos incitantes.
Las mejillas sonrosadas
por el viento tramontana
o tal vez el aire levantino
con olor fascinante amar bravío.
Salir del marasmo anodino
de fechas con brumas asfixiantes.
El cambiar el rumbo del destino
y el corazón latir con mayor ritmo













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